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Smart Cities: Del dato a la decisión

9 julio, 2025Novedades SIE, Smart CitiesStefano Lione

El futuro de las ciudades ya no se discute en el terreno de la ciencia ficción. Se construye hoy, en tiempo real, a través de redes, sensores, inteligencia artificial y, sobre todo, capacidad de respuesta. En este escenario, las smart cities dejan de ser una aspiración para convertirse en una necesidad: territorios conectados, conscientes y adaptativos, que entienden lo que ocurre en sus calles y responden antes de que los problemas escalen.

En SIE, colaborando con Nvidia, creemos firmemente que esta transformación necesita una base sólida, una infraestructura distribuida que combine potencia, eficiencia y proximidad. Por eso, observamos con atención lo que ocurre en los principales centros de innovación tecnológica, donde se está redibujando el mapa urbano del futuro.

ITI: Señalización inteligente y balizamiento avanzado desde el edge

Dentro del ecosistema de smart cities, el trabajo del Innovate To Investigate (ITI) se posiciona como uno de los referentes en investigación aplicada a la movilidad urbana. Dos de sus proyectos más representativos abordan la modernización de la infraestructura de señalización y la integración de balizamiento autónomo en la red urbana.

Proyecto IMOLAB: señales de tráfico digitales, conectadas e inteligentes

IMOLAB es una iniciativa orientada a la transformación de las señales de tráfico tradicionales en dispositivos digitales e inteligentes que se esta desarrollando como investigación.

Estas señales evolucionadas no solo cumplen funciones informativas, sino que se convierten en nodos activos dentro del sistema urbano. Están equipadas con sensores capaces de detectar variables como la visibilidad, la densidad del tráfico o las condiciones meteorológicas. Además, integran conectividad a redes 5G y tecnologías V2X para comunicarse con otros elementos del entorno, como vehículos, semáforos o centros de control.

Gracias a esta interactividad, las señales IMOLAB pueden adaptar dinámicamente el mensaje que muestran en pantalla, pasando de advertencias generales a instrucciones específicas según el contexto en tiempo real. Por ejemplo, pueden modificar su contenido para alertar sobre un cruce peatonal en zonas de baja visibilidad o activar una advertencia de exceso de velocidad cuando el flujo de vehículos supera cierto umbral. Esta flexibilidad operativa contribuye directamente a mejorar la seguridad vial, reducir los riesgos de accidente y optimizar la movilidad urbana.

Además, IMOLAB permite recopilar datos útiles para la planificación y gestión urbana. Las señales actúan como sensores distribuidos que generan información valiosa sobre patrones de movilidad, comportamiento de los conductores y eficacia de las infraestructuras, lo que facilita la toma de decisiones basada en datos de movilidad.

Proyecto CHMSISINT: balizamiento inteligente y colaborativo

El proyecto CHMSISINT, desarrollado conjuntamente por el ITI y la empresa CHM, aborda uno de los retos más urgentes de las infraestructuras urbanas: la necesidad de sistemas de balizamiento más adaptables, autónomos y seguros.

Tradicionalmente, los elementos de señalización temporal o de obra han sido estáticos y poco integrados en los sistemas de información urbana. CHMSISINT propone una solución completamente diferente: un sistema de balizamiento inteligente, conectado y capaz de actuar como parte activa de la ciudad.

Los dispositivos desarrollados en este proyecto incorporan sensores, capacidad de comunicación inalámbrica, módulos de geolocalización y sistemas de energía autónomos. Esto les permite monitorizar su entorno y enviar información en tiempo real a otros dispositivos o a centros de control. Pueden detectar eventos como la presencia de peatones, condiciones meteorológicas adversas o situaciones de emergencia y emitir alertas visuales o acústicas dinámicas.

Una de sus aplicaciones más prometedoras es su uso en zonas de obras o entornos de riesgo temporal. Allí donde antes se colocaban elementos pasivos que requerían mantenimiento constante, ahora se sitúan dispositivos capaces de colaborar entre sí y de mantenerse operativos de forma continua. Además, su despliegue en red facilita una gestión centralizada que puede monitorizar el estado, la ubicación y el rendimiento de cada baliza.

CHMSISINT no solo mejora la seguridad de conductores y peatones, sino que optimiza los recursos municipales y permite integrar el balizamiento en el sistema general de movilidad urbana. Es, en definitiva, un paso hacia una infraestructura vial más resiliente, conectada y proactiva.

Ambos proyectos del ITI comparten un mismo principio tecnológico: la descentralización de la inteligencia y el uso de dispositivos en el borde para tomar decisiones rápidas, autónomas y basadas en datos locales.

 

 

Imágenes de las balizas en carretera y los tests

UPC: Redes adaptativas e inteligencia distribuida para la ciudad conectada

La Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) ha enfocado su investigación en una dimensión fundamental de las smart cities: la evolución de las redes de comunicación urbanas hacia sistemas inteligentes, adaptativos y eficientes.

En lugar de limitarse a la conectividad, sus propuestas abordan cómo las redes pueden convertirse en infraestructuras activas, capaces de aprender, anticipar necesidades y tomar decisiones en tiempo real.

Uno de los pilares de esta transformación es la transición del 5G al 6G, una evolución tecnológica que abre la puerta a una automatización total de la gestión de red. Cada nodo de comunicación se convierte en un agente autónomo que analiza el entorno, detecta congestión, redistribuye recursos y ajusta la arquitectura de red sin intervención humana. Este tipo de redes son especialmente relevantes en entornos urbanos densos, donde miles de dispositivos compiten por ancho de banda, estabilidad y prioridad. Además, gracias a los Nvidia Jetson Orin, pueden procesar los datos localmente y envían solo la información más significativa.

En este contexto, la UPC ha investigado en profundidad modelos de aprendizaje federado para asignar dinámicamente recursos entre estaciones base, servidores MEC (Multi-access Edge Computing) y usuarios finales. Esta técnica permite que los datos sean procesados localmente y que los modelos de inteligencia se entrenen sin comprometer la privacidad ni saturar la red. Además, han desarrollado sistemas de aprendizaje por refuerzo profundo (Deep Reinforcement Learning) para optimizar la ubicación de recursos en redes vehiculares conectadas, permitiendo, por ejemplo, que las rutas de vehículos autónomos se beneficien de una conectividad continua, segura y eficiente.

Otro aporte clave ha sido la aplicación de modelos multi-agente para gestionar comunicaciones sensibles al tiempo entre infraestructuras distribuidas. Esto incluye la coordinación entre nodos que gestionan tráfico, emergencias, energía o logística urbana, garantizando que la red priorice lo más crítico en cada momento.

Gracias a estas líneas de trabajo, la UPC plantea un modelo de ciudad donde la conectividad deja de ser un problema técnico y se convierte en una herramienta de inteligencia colectiva. Las redes ya no solo conectan: organizan, predicen y optimizan el comportamiento de los sistemas urbanos para mejorar la experiencia ciudadana, reducir riesgos y potenciar la sostenibilidad de los servicios.

Así es la infraestructura de trabajo de la UPC

Aveiro: cuando la ciudad se convierte en su propio laboratorio

En Aveiro (Portugal), la smart city se materializa de forma palpable. El Aveiro Tech City Living Lab (ATCLL) se erige como un modelo de espacio público experimental, donde las innovaciones tecnológicas se despliegan, prueban y perfeccionan en un entorno real.

La infraestructura está compuesta por más de 44 nodos distribuidos por la ciudad —instalados en farolas inteligentes, “wall-boxes” y vehículos públicos— que combinan sensores de tráfico (radares, LiDAR, cámaras), estaciones ambientales y capacidades de geolocalización en buses, bicicletas y camiones de recogida. Estos nodos se conectan mediante una red robusta: fibra, enlaces mmWave y protocolos como ITS-G5, C-V2X, 5G, LoRaWAN y Wi-Fi, junto con redes vehiculares, todo ello respaldado por edge computing y gestión en nube híbrida.

Este entramado posibilita la recogida de datos en tiempo real y su fusión inmediata: temperatura, humedad, nivel de ocupación, velocidad vehicular, posición GPS… incluyendo el uso de drones equipados con 5G para ampliar la cobertura. Con ello, Aveiro aplica soluciones automáticas como control de tráfico, detección de peatones vulnerables, gestión de emergencias y movilidad segura —funciones que no solo se configuran, sino que se actualizan y distribuyen automáticamente en todos los nodos— gracias a plataformas de contenedores gestionadas con Portainer.

Gestión automática

El despliegue de un ecosistema distribuido plantea un reto importante: mantener todos los nodos actualizados, seguros y plenamente operativos en un entorno cambiante. Para ello, Aveiro ha adoptado el uso de Portainer, una plataforma de gestión de contenedores que permite automatizar y simplificar todas estas tareas. Gracias a ella, los servicios de detección de tráfico, análisis ambiental o reconocimiento de patrones pueden ser desplegados, actualizados o reiniciados sin intervención manual. La gestión remota de dispositivos distribuidos como farolas o puntos de control se realiza de forma continua, sincronizada incluso con repositorios Git que almacenan las configuraciones.

Además, el sistema permite definir distintos niveles de acceso para entidades colaboradoras, como centros de investigación o startups tecnológicas, garantizando un uso seguro y coordinado del entorno urbano digital. Esto facilita la escalabilidad del sistema y su evolución sostenida en el tiempo, sin necesidad de mantenimiento intensivo en el terreno.

Cohesión urbana: del nodo al sistema integrado

El verdadero valor de esta infraestructura no reside únicamente en la suma de tecnologías individuales, sino en su capacidad para funcionar como un ecosistema sincronizado. En Aveiro, cada sensor y cada nodo edge participa en una cadena de procesamiento en la que los datos son recogidos, interpretados y convertidos en acción. Esa acción puede ser local, como el encendido de una señal o el cambio de fase en un semáforo, o bien escalar hacia plataformas de control centralizadas para análisis más complejos.

Gracias a la integración con sistemas como Portainer, esta cadena mantiene su integridad operativa, permitiendo que cada componente sea gestionado, actualizado y controlado de manera fluida. Así, se garantiza no solo la eficiencia técnica, sino también la colaboración entre actores diversos —administración, industria, academia— en un entorno compartido.

Este modelo conecta naturalmente con otras iniciativas analizadas a lo largo del artículo: desde el balizamiento telemático hasta las redes de nueva generación con capacidades adaptativas. Todas ellas encuentran en Aveiro una demostración tangible de cómo se construye una ciudad que no solo recopila datos, sino que los convierte en decisiones distribuidas y efectivas. En definitiva, un ecosistema urbano operativo, inteligente y replicable.

 

 

Como se puede ver en el mapa de arriba, así se dividen las redes de conexión del Aveiro Tech City Living Lab (ATCLL), que se organiza como una plataforma urbana altamente integrada que da servicios inteligentes en tiempo real:

En primer lugar, el sistema de detección que incluye dispositivos desplegados por toda la ciudad que recogen información diversa: desde datos de tráfico y ambientales hasta imágenes o señales acústicas, junto con servicios que realizan la fusión y análisis de estos datos.

Luego, se suman los vehículos conectados, tanto públicos como privados, que circulan por la ciudad. Algunos de ellos cuentan con capacidades de conducción autónoma, mientras que otros, como los autobuses municipales, están equipados con tecnologías de geolocalización y comunicación para integrarse en el sistema.

La conectividad y el procesamiento de la información se sostienen a través de una red privada 5G combinada con capacidades de edge computing, redes definidas por software (SDN) e infraestructura de comunicación vehicular (V2X), que permiten la transmisión eficiente de datos entre los distintos nodos urbanos. Esta red de acceso se conecta con la red central mediante una estructura de backhaul mallada, basada en fibra óptica, enlaces de ondas milimétricas y, en algunos casos, conectividad satelital.

En el núcleo del sistema se encuentra una plataforma de backend y servicios de datos, construida sobre estándares como NGSI-LD, que permite el procesamiento avanzado de la información y su uso para alimentar servicios urbanos inteligentes. Esta plataforma, además, está federada dentro del ecosistema europeo Fed4FIRE+, lo que permite su integración y colaboración con otros laboratorios y bancos de pruebas internacionales.

El resultado es una arquitectura abierta, modular y preparada para escalar, que convierte a Aveiro en un referente europeo en el desarrollo de entornos urbanos conectados.

La infraestructura de SIE: El nexo

Aunque cada una de estas iniciativas aborda dimensiones distintas de la ciudad inteligente, todas coinciden en un punto común: la necesidad de infraestructura computacional avanzada y distribuida, consiguiéndolo con las tarjetas Nvidia H100 y H200. En SIE, esa necesidad la convertimos en soluciones concretas.

Nuestros servidores edge están diseñados para operar en entornos urbanos exigentes. Equipados con tarjetas Nvidia 4000 ADA, 4500 ADA, Pro 4000 Blackwell y Pro 4500 Blackwell, con un consumo por debajo de los 200w e ideales para Inference, ofrecen la potencia necesaria para ejecutar modelos de IA .

Esto posibilita tareas como:

  • Análisis de video en tiempo real para seguridad, tráfico o control ambiental.
  • Ejecución local de modelos predictivos para anticipar patrones de movilidad o consumo.
  • Coordinación entre sensores, cámaras y nodos de red para tomar decisiones distribuidas.

El resultado es una ciudad más reactiva, más eficiente y, sobre todo, más humana. Porque una ciudad inteligente no es la que más sensores tiene, sino la que mejor interpreta y responde a su propia complejidad.

Un futuro que ya está en marcha

El concepto de smart city no es uniforme ni cerrado. Cambia según el contexto, la geografía, las prioridades sociales o políticas. Pero en todos los casos, hay un hilo común: la necesidad de pensar tecnológicamente la ciudad. Y no desde la centralización, sino desde la distribución, la adaptabilidad y la inteligencia contextual.

SIE se posiciona como actor clave en este ecosistema, no solo como proveedor de hardware, sino como facilitador de una arquitectura urbana distribuida. Servidores edge, tecnología NVIDIA y conocimiento sobre HPC se combinan para habilitar proyectos que hasta hace poco parecían ciencia ficción. Porque si el futuro está en las ciudades, el motor de ese futuro está en el edge.

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